THE SUPER BOWL INDICATOR O CUANDO LAS LEYENDAS URBANAS SE HACEN REALIDAD

En la escuela de arbitristas políticos pasé mal rato. Los profesores parecían, a mi juicio, haber perdido el suyo; era una escena que me pone triste siempre que la recuerdo.Gullivers_travels Aquellas pobres gentes presentaban planes para persuadir a los monarcas de que escogieran los favoritos en razón de su sabiduría, capacidad y virtud; enseñaran a los ministros a consultar el bien común; recompensaran el mérito, las grandes aptitudes y los servicios eminentes; instruyeran a los príncipes en el conocimiento de que su verdadero interés es aquel que se asienta sobre los mismos cimientos que el de su pueblo; escogieran para los empleos a las personas capacitadas para desempeñarlos; con otras extrañas imposibles quimeras que nunca pasaron por cabeza humana, y confirmaron mi vieja observación de que no hay cosa tan irracional y extravagante que no haya sido sostenida como verdad alguna vez por un filósofo.

Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift)

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Llegados a Madrid nos dirigimos todos juntos a una pensión situada no lejos de la Plaza Mayor. Una vez allí, mis cuatro compañeros se alojaron en una habitación y a mi me acoplaron en otra donde ya se hospedaban dos hombres gallegos que, según la patrona, eran de toda confianza.Cafe_Suizo_Madrid_ca_1873 Era una estancia relativamente grande en la que había dos colchones en el suelo y otros cuatro o cinco más amontonados en una esquina; tomé uno de ellos y lo coloqué lo más alejado posible de los otros dos mientras la dueña me daba unas sábanas y unas mantas al tiempo que me decía que me proporcionaría una almohada en el momento en que se marchase alguno de los huéspedes.

Cuando nos disponíamos a salir, el mayor de mis compañeros, que se había erigido en jefe del grupo, me aconsejó que guardara mis pertenencias en la otra habitación para mayor tranquilidad, y así lo hice.

En la calle, el ajetreo superaba todo cuanto yo había imaginado y, ante la cara de embeleso que mostraba, mis compañeros decidieron desentenderse de mí.

Viéndome solo, opté por acelerar el paso para alcanzar a mis amigos, cosa que hice en la que llaman Puerta del Sol donde habían hecho un alto para contemplar una escultura representando un oso. Nicolás, que además de jefe autoproclamado era persona versada, explicaba que el dicho animal era el símbolo de Madrid lo cual era una contradicción en la que llaman Villa y Corte ya que, siendo capital del reino, se veía simbolizada por un animal republicano como quedó demostrado en el año 739 con la muerte del rey Favila.

—En realidad, —añadió— casi todos los animales son republicanos pues han sido numerosos los que han dado muerte a algún rey. No olvidemos, por ejemplo, al rey Felipe de Francia muerto a causa de un cerdo que hizo que su caballo se desbocara causando la muerte del jinete; muerte indigna pues indigno era el animal que la causó; bien diferente fue la muerte del también rey galo Felipe el Hermoso, causada por un jabalí, animal digno de matar a un rey en la práctica de la caza pues en una sociedad guerrera la caza no es sino el entrenamiento.oso_y_madrono

Después, deambulamos un buen rato sin rumbo fijo, detrás de Nicolás que, cual gañán, sólo le faltaba una llamadera, y tuve buen cuidado de no alejarme del grupo pues empecé a temer que, fuera del mismo, mi supervivencia estaría en peligro.

Siempre sin éxito, nuestro jefe entró en distintos establecimientos ofreciendo los servicios de cualquiera de nosotros. Convencido como estaba de que lograría colocarnos a los más jóvenes como botones o pinches de cualquier hotel, restaurante o cafetería, ya nos había hecho aceptar sus condiciones consistentes en entregarle la mitad de los tres primeros sueldos. Digo esto en aras de la fidelidad de mi relato a sabiendas de que alguien podría tacharme de indiscreto, sin embargo, he de dejar claro que mi admiración por Nicolás es enorme, pues la educación que recibí de mis progenitores me obliga a respetar al prójimo y más aún a una tal persona que tanto se desvivía por nosotros en aquellos días como relataré en otra ocasión si viene al caso.

En nuestro errático paseo capitalino, acertamos a pasar por una plaza en la que destacaba un edificio en cuyo frente rezaba «Bolsa de Madrid», ante él, Nicolás nos hizo saber que se trataba de un lugar donde cada día se realizaban transacciones por varios cientos e incluso miles de millones pero que no podía darnos más explicaciones porque él mismo desconocía el funcionamiento de este mercado e incluso nos aseguró que era negocio tan complicado que hasta dudaba de que los propios intervinientes lo conocieran.

—Lleva usted razón, señor. No creo haber oído hablar con tanta sinceridad desde hace tiempo. Perdonen mi intromisión, pero trabajo en este edificio y quisiera regalarles una curiosidad.

Atónitos como estábamos, ninguno de nosotros acertó a pronunciar palabra alguna. Sin embargo, la curiosidad innata al hombre se reflejaba en nuestros rostros y nuestro interlocutor, que debió colegir fácilmente cuán lejano de su mundo estaba el nuestro, continuó, no sin cierta sorna.Bolsa de Madrid-1

—Por más que ustedes se extrañen, —dijo el desconocido—, tras estos señores tan elegantes e inteligentes que han pasado horas de estudio antes de ocupar los puestos que ocupan hoy, se esconden caprichos que, de conocerlos, podrían convertirnos a todos en hombres tan exitosos como ellos.

No es necesario decir que nuestra expectación era máxima en espera de sus palabras.

—¿Alguna vez han oído hablar del The Super Bowl Indicator?

Ante nuestra perplejidad, el hombre lanzó otra pregunta:

—¿Saben ustedes lo que es la Super Bowl?

Nicolás respondió que alguna vez había oído hablar de ella y que creía que era algún evento deportivo que tenía lugar en América.

—Efectivamente, pero ¿sabe usted que su resultado predice la tendencia de la bolsa durante todo el año?

—No sé qué quiere decir exactamente —repuso Nicolás.

—Se lo diré en pocas palabras: si el vencedor pertenece a la National Football Conference (AFC) tendremos un año bajista en la bolsa, pero si pertenece a la American Football Conference (NFC) tendremos un buen año.

Tras unos instantes de desconcierto, Nicolás me mandó correr tras el desconocido para preguntarle quién había ganado este año. Y con una mirada de superioridad que no indicaba sino complacencia ante tamaños ignaros, respondió:

—Eso tendrán ustedes que buscarlo en el periódico del ocho de febrero.

Su respuesta sonó en lo más profundo de mi ser como un gong. Yo, que siempre soñé con ser rico, veía una posibilidad de cumplir mis fantasías. Dispuesto como estaba a superar a todos en riqueza, comencé a compartir con mis compañeros mis proyectos. Pero vino a mi mente el recuerdo de mi madre que, aguja en mano, me recitaba mientras cosía:

Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe,

y en cenizas le convierte

la muerte, ¡desdicha fuerte!

¿Que hay quien intente reinar,

viendo que ha de despertar

en el sueño de la muerte?

 

La vida es sueñoSueña el rico en su riqueza,

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza;

sueña el que a medrar empieza,

sueña el que afana y pretende,

sueña el que agravia y ofende,

y en el mundo, en conclusión,

todos sueñan lo que son,

aunque ninguno lo entiende.

 

Yo sueño que estoy aquí

destas prisiones cargado,

y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

La vida es sueño (Calderón de la Barca)

Y puestos de nuevo los pies en el suelo merced a la guasa de mis compañeros a mi costa, y avergonzado por el espejismo que viví durante un instante, los seguí sin saber a dónde íbamos.

Salvador Luque

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4 comentarios en “THE SUPER BOWL INDICATOR O CUANDO LAS LEYENDAS URBANAS SE HACEN REALIDAD

  1. Os aseguro que esta vida de sueño no tiene nada, ni de broma tampoco.

    Tras los honores no voy;
    la vida es una tirana,
    que llena de honores hoy
    al que deshonra mañana.

    No quiero honores de nombres;
    vivo sin ambicionar,
    que ese es honor que los hombres
    no me lo pueden quitar.

    He resuelto despreciar
    toda ambición desmedida
    y no pedirle a la vida
    lo que no me puede dar.

    He resuelto no correr
    tras un bien que no me calma;
    llevo un tesoro en el alma
    que no lo quiero perder,

    y lo guardo porque espero
    que he de morir confiado
    en que se lo llevo entero
    al Señor, que me lo ha dado.

    Y hablando de la vida tirana, China empezara a fijar el precio del oro en yuanes.

    Un saludo Salvador.

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