INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS TÉCNICO PRECEDIDA DEL RELATO DE MI PRIMER VIAJE CON EL ARRIERO DE LA AXARQUÍA

Cada ruta debe ser estudiada para que sea la mejor. Hay rutas que no debes usar, ejércitos

que no han de ser atacados, ciudades que no deben ser asediadas, terrenos sobre los que no

se debe combatir, y órdenes de gobernantes civiles que no deben ser obedecidas.

 El arte de la guerra (Sun Tzu)

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Salimos de buena mañana de la ciudad de Maenoba y, uno tras otro, no debían ser menos de cincuenta o sesenta mulos en reata portando todo tipo de productos: pescado, hortalizas y otros como higos zafaríes o chumbos; no faltaban los que portaban plantas medicinales así como otras que en la zona se usan, al parecer, para la limpieza y a las que aquella gente llama matagallos. Me llamó grandemente la atención el ver cómo no faltaban los que portaban arenilla, que no es sino una arena extraordinariamente fina utilizada para quitar la costra que suele formarse en sartenes y otros peroles a causa de su uso.arrieros

No lejos de nosotros pasó lentamente, muy lentamente el tren. Daba la impresión de que no lograría llegar al Boquete, que así llamaban los arrieros a aquella magnífica mella de la montaña. Quedé estupefacto al observar cómo algunos hombres descendían del mismo, se aliviaban y corrían hasta alcanzarlo nuevamente.

Conforme ascendíamos las empinadas cuestas se separaban algunos de aquellos animales por los caminos que íbamos cruzando y no pude menos que maravillarme al ver que tomaban la ruta adecuada sin que sus amos les diesen ninguna orden.

En éstas, observé que el grupo de seis mulos con el que íbamos mi manijero y yo se apartó del resto tomando un camino que, al cabo, nos llevó a la villa de Moro-Baita donde dejamos los mulos a cargo del posadero y nos dispusimos a vender nuestra carga en la plaza.

Siendo yo bastante joven e inexperto en esta tarea, hube de soportar las chanzas de algunos mozos y mozas que reiteradamente me invitaban a visitar el pueblo el domingo de Resurrección. Ellos prometían prestarme su trabuco y ellas reían de oreja a oreja. Yo, desconcertado, no sabía qué decir y opté por reír igualmente. Mi capataz, aunque también reía, no perdía el hilo de su trabajo haciéndome ver que mi misión no era la de reír sino la de vender.

Terminada de vender la mercancía y recogidos todos los bártulos, me senté en la escalinata de la iglesia mientras mi amo compartía un vaso de vino con otros muleros en la taberna. Llamó mi atención una inscripción que allí había y, aunque con dificultad debido a que nunca dominé la lectura, pude leer:Trabucazo de El Borge

El domingo de Resurrección, en esta misma escalera, los mozos disparaban sus trabucos cargados de pólvora cerca de los pies de su amada. Ésta, tapándose los tobillos sentía miedo y a la vez satisfacción viendo cómo su pretendiente le quemaba el vestido.

Pregunté a algunos vecinos acerca de este hecho altamente extraño pero me respondieron que ogaño ya no se hacen estas cosas.

Pasado un rato, mi caporal me hizo señas de que íbamos a la posada a comer y allí coincidimos con otros arrieros aunque yo me senté en un banco aparte siguiendo sus indicaciones.

En otra mesa estaba el señor cura que entabló conversación con todos los presentes.

—Aquí, dijo, vivió el célebre bandolero el Bizco al que espero que Dios haya perdonado pues, aunque es ensalzado por estas gentes, fue un hombre que causó mucho dolor.

A continuación sacó un recorte de periódico y nos lo enseñó. Al parecer llegó a sus manos merced a un feligrés agradecido.

detalle-el-liberal el bizco de El Borge

 “El Liberal”, 1 de febrero de 1885

 —Sin embargo, continuó, yo prefiero hablar de don Rafael Idari que fue médico de este pueblo tiempo ha. No creo cometer ninguna indiscreción si cuento su historia ya que él mismo la contó poco antes de morir suplicando el perdón de los vecinos aunque, a mi entender, nunca hizo mal a nadie y sí proporcionó muchos momentos de felicidad.

En ese momento me acerqué a la mesa donde estaba el párroco no sin cierto temor a disgustar a los presentes.

—El caso es, prosiguió, que siempre adivinaba el sexo de los niños desde los primeros meses de gestación y ello le proporcionó cierta fama en la comarca de forma que no era extraño en aquellos días el ver por las calles del pueblo numerosas mujeres forasteras preñadas que venían a consultar al galeno.

—Debía tener algún pacto con Satanás pues, a mi entender, eso es imposible de saber —repuso uno de los arrieros.

—No crea usted, contestó mi jefe, ya decía mi abuela que cuarto creciente, uno diferente; cuarto menguante, uno semejante.

—Bueno, dijo el sacerdote, aunque es bien conocido que la sabiduría popular lleva parte de razón, yo no comparto ese dicho. Lo cierto es que, después de algunos contratiempos, alguna que otra discusión y puesto ya el pie en el estribo, como diría el poeta, el doctor decidió hacer público su método. Al parecer, llevaba una especie de diario en el que anotaba el sexo de cada nonato cuidando de decir a la futura madre justo el sexo contrario al que había anotado. De esta forma, si alguna le reprochaba su error él respondía que conocía perfectamente el sexo de su hijo y lo demostraba enseñándole el dicho diario haciendo saber a la madre que si le había mentido era simplemente para alegrarla porque tenía la sospecha de que eso era lo que ella deseaba realmente.

Todos los presentes estuvieron de acuerdo en que resultaba realmente curioso el proceder del médico y que nunca habían oído nada igual.

Hoy, cuarenta años después, vienen a mi mente estos recuerdos y pienso cuán diferente sería nuestra vida si pudiésemos predecir el futuro, y no puedo evitar desenterrar los tiempos en que mamá Margarita me contaba historias como la de Creso, rey de Lidia e inmensamente rico.

Gran conquistador y amante del arte, cierto día invitó al filósofo Solón al que le mostró todas sus riquezas: palacios, joyas de oro y marfil, vasos de plata, vestidos de los más preciosos tejidos… y, a los postres, le preguntó: ¿basta el dinero para ser feliz?

Solón, hombre prudente y sabio, respondió que no era conveniente llamar a nadie feliz antes de morir.

Tiempo después, estando Creso preparando la invasión del imperio persa de Ciro el Grande, envió un emisario al oráculo de Delfos para conocer sus predicciones. La respuesta fue contundente: «Creso, si cruzas el río Halys, destruirás un gran imperio». Creso entendió que destruiría el imperio persa pero, a la postre, al ser derrotado por Ciro, el imperio destruido fue el suyo.Solon

Hecho prisionero y disponiéndose a morir en la hoguera, exclamó «¡oh, Solón!» lo que llamó grandemente la atención de Ciro que quiso saber el por qué de dicha expresión y, finalmente, lo perdonó.

De igual manera, hoy en día el hombre se esfuerza por adivinar el futuro y, según sé de muy buena tinta, existe un método que se ha dado en llamar chartismo que presume de adivinar la evolución futura de las cotizaciones bursátiles.

Cometerían mis leedores un gran error si creyesen cosa distinta al hecho de que cuando comprador y vendedor coinciden en un precio, confluyen también sus esperanzas, ilusiones, temores, estado de ánimo, necesidades y recursos, pero observados desde ópticas diferentes ya que, como dijo Campoamor:

En este mundo traidor

Nada es verdad ni mentira

Todo es según el color

Del cristal con que se mira

 Como hace dos mil años algunos adivinos observaban el vuelo de las aves antes de hacer sus pronósticos, como la taseomancia lee los posos del té, como los cartománticos practican su arte de cartas, así los chartistas observan las figuras que se dibujan en los gráficos bursátiles para hacer lo propio. Tal como me contaron, los que practican este arte afirman que toda la información disponible sobre una sociedad y que sea susceptible de influir en el precio, lo hará inmediatamente. Por ello, resulta altamente provechoso situarse en la órbita de aquellos que toman las decisiones en una empresa para poder anticiparse a una subida de precios.Chart

Y eso lo creo, pues pude comprobarlo en el arriero de la Axarquía al que supongo que hoy, cuarenta años después de haberlo conocido, tendrá Dios en su gloria. Aquel buen hombre, basándose en las cabañuelas, predecía el tiempo y el precio de los productos agrícolas y ello le ayudaba a obtener un mayor beneficio económico.

¡Torpe de mi, que no aproveché sus enseñanzas!

Pero como tengo fundadas sospechas de que ni usted, querido lector, ni yo estamos cerca de los centros de decisión y presumo que no sabrá usted interpretar las cabañuelas, habremos de aplicarnos al estudio del chartismo para aprender a detectar señales que nos indiquen que algo se está moviendo en una empresa pues el mercado de valores suele ser agradecido con aquel que se acerca con la debida preparación, no así con los descuidados.

Dispuesto como siempre he estado a aprender, y osado como siempre he sido, estaba yo hace unos días deambulando sin rumbo fijo por la Ciudad del Paraíso cuando leí en un portal «EFC, asesor financiero», entré y pregunté:

—¿Qué hace falta para invertir en bolsa?

—Dinero.

—¡Me lo temía!

Y, al salir a la calle, no pude menos que recordar las palabras que en repetidas ocasiones había oído pronunciar a mi arriero: «Tico, tico, el que nace para pobre, no puede ser rico».

Salvador Luque

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12 comentarios en “INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS TÉCNICO PRECEDIDA DEL RELATO DE MI PRIMER VIAJE CON EL ARRIERO DE LA AXARQUÍA

  1. De casualidad y buscando asesoramiento, para engordar un poco mi cartera, que se está quedando bastante pálida con lo que está cayendo, un amigo me dijo: ¡No muevas nada! Lee primero el libro “Un paseo aleatorio por Walt Street” y he aquí que buscando qué hacer y como mejor proceder te encontré.
    A fuerza de ser sincero tengo que reconocer que eres más ameno y no por eso hasta ahora he aprendido menos.
    Del libro, el capitulo 5 hoy he comenzado, pero empecé a leerte y hasta no terminar no he parado, espero que entre uno y otro, pueda alimentar mejor mi cartera y de profano, pueda pasar a iniciado.
    Muchas gracias por tu genialidad y buen hacer. Espero poder seguir leyéndote.

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    1. Muchas gracias, J Jo, por tus palabras.
      Ante todo, tengo que felicitarte por haber elegido el camino correcto para adentrarse en el mundo de la bolsa que no es otro que el estudio.
      Precisamente hago referencia al libro que mencionas, Un paseo aleatorio por Wall Street, en otra entrada:
      ¿Quién decide lo que es arte? O la historia del burro Lolo y otra historia en la que se demuestra cómo un mono puede batir a un trader de Wall Street.

      https://labolsaexplicadaporuntorpe.wordpress.com/2016/01/27/quien-decide-lo-que-es-arte-o-la-historia-del-burro-lolo-y-otra-historia-en-la-que-se-demuestra-como-un-mono-puede-batir-a-un-trader-de-wall-street-2/

      Te deseo la mejor de las suertes en tu aventura por los mercados financieros y espero verte por aquí de vez en cuando.
      Un saludo.

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  2. Hace 15 años que sigo, unas veces mas de cerca y otras veces mas de lejos, los mercados.

    Y he llegado a una conclusión, en la bolsa como en la vida pasan trenes… te subes a ellos o los dejas pasar…

    Ahora hay una ocasión única en los mercados… por que el mundo se lo reparten como un gran pastel de cumpleaños.

    Todos quieren el pedazo mas grande, pero siempre habrá un ganador y un perdedor.

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    1. Hola OscarGold:
      Una vez más, gracias por participar en el debate.
      He visitado tu blog en varias ocasiones y, por lo que observo, eres un experto en análisis técnico.
      Puede que tengas razón en que estemos ante una ocasión única en los mercados, sin embargo, creo que hay que ser prudentes porque en este momento no veo en el gráfico del Ibex-35 ninguna señal de cambio de tendencia.
      En consecuencia, creo que conviene esperar, al menos, para entrar en el lado largo del mercado.
      Un saludo.

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  3. Excelente exposición como siempre. Debería usted plantearse organizar charlas y exposiciones presenciales. Yo soy totalmente profano en la materia pero lo poco que he leído sobre finanzas ha sido referido al “timo de la multidivisa” y, he llegado a la humilde conclusión de que a pesar de las previsiones, los estudios sobre la materia, el chartismo, etc… , la bolsa es algo muy muy sensible a cualquier evento a escala mundial. Atentado, amenaza de atentado, crisis en un país motor de la economía, etc…. puede llegar a tener repercusiones inesperadas sobre la bolsa. Invertir en bolsa es un deporte de alto riesgo. ¡Enhorabuena una vez más por deleitarnos con su exposición!

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    1. Gracias, Salva, por el comentario.
      Efectivamente, la bolsa es algo muy sensible a cualquier acontecimiento. Además, en un mundo globalizado, cualquier circunstancia que acaezca en no importa qué país repercute inmediatamente en todos los demás porque, en realidad, lo que se compra en la bolsa de valores son esperanzas, perspectivas, promesas, en una palabra, ilusión.
      Por lo demás, este blog no es para mí sino una terapia para matar el tiempo y aprender al mismo tiempo.
      Un saludo.

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