DE CÓMO MARK TWAIN DEMOSTRÓ POSEER UNA INTELIGENCIA PRIVILEGIADA O CUANDO LOS TRENES SON LA MEJOR ESCUELA DE BOLSA

—Malos tiempos para hacer mudanza los que estamos viviendo estos últimos meses en la bolsa, dijo uno de los hombres.

—¿Ha observado usted la curiosa relación que existe entre las faldas de las mujeres y las cotizaciones bursátiles? —replicó el otro—, año tras año, cuando unas suben, la otra baja.

—¿Quiere usted decir que son los modistos los que marcan la tendencia tanto en la moda como en la economía?

—Bueno, yo no diría tanto, pero tampoco afirmaría lo contrario.

La entrada del revisor interrumpió la conversación entre los dos hombres pero, contrariamente a lo que yo esperaba, e incluso deseaba, el silencio se prolongó. Los dos parecían reflexionar sobre las palabras del otro.

Yo, aunque había permanecido en silencio, no era ajeno a las disquisiciones de mis compañeros de vagón, e incluso me hubiese atrevido a intervenir de no ser por mi evidente falta de opinión sobre este tema.

Varias veces estuve tentado de romper el silencio en que habían caído ambos contertulios citando algo que había leído alguna vez en algún lugar, era una cita de Mark Twain: «Octubre es uno de los meses más peligrosos para especular en acciones. Los otros son julio, enero, septiembre, abril, noviembre, mayo, marzo, junio, diciembre, agosto y febrero» pero, finalmente, no lo hice por temor a parecer un pedante y no saber qué responder a cualquier cuestión que me planteara alguno de los dos extraños.

Habíamos salido de Orense y esperábamos llegar a Valladolid antes del almuerzo. A lo lejos se divisaba una pequeña aldea que, según algunos viajeros, debía ser Manzanal de Arriba, ejemplo de la despoblación de las tierras castellanoleonesas que ha visto disminuir su población en más de un treinta por ciento en los últimos veinte años hasta situarla en menos de cuatrocientos habitantes. Más allá de aquellas casitas, lo que debía ser Portugal. Y ante nosotros, aún por descubrir, la inmensa Castilla, la que no ve el mar, la que cantaba Azorín: «No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla. Está muy lejos el mar de estas campiñas llanas, rasas, yermas, polvorientas; de estos barrancales pedregosos; de estos terrazgos rojizos, en que los aluviones torrenciales han abierto hondas mellas; mansos alcores y terreros».

Y de repente, ante mi sorpresa, un hombre que en todo momento pareció ensimismado y ajeno a cuanto ocurría en el vagón exclamó:

—Señores, han de saber ustedes que todo cuanto se ha de hacer para ganar dinero en bolsa se resume en dos máximas: primera, comprar barato y vender caro; segunda, repetir la primera máxima muchas veces.

Y la sonrisa que vi dibujada en los labios de los dos hombres confirmó lo acertado de la sentencia.

                Salvador Luque

Bourse de Luxembourg-2

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2 comentarios en “DE CÓMO MARK TWAIN DEMOSTRÓ POSEER UNA INTELIGENCIA PRIVILEGIADA O CUANDO LOS TRENES SON LA MEJOR ESCUELA DE BOLSA

  1. Gracias Scarlet C. Me alegro de que te haya gustado el artículo. Efectivamente, hay que tener en cuenta el mayor número posible de variables pero éstas son tantas y a los traders de a pie les llegan tan pocas que no les queda otra opción que sustituir esa falta de información con el estudio y la dedicación.

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