LO QUE VALE UNA ACCIÓN EN BOLSA O LA ILUSIÓN DE SENTIRSE RICO

Querido Hugo:

Ante todo, has de saber que las palabras tuyo y mío han hecho tanto daño a la humanidad como la más mortífera de las guerras pues han sido causa de enfrentamientos entre hermanos y de la ruina de pueblos enteros que han pretendido convertir la palabra tuyo en mío. Hoy el poder se mide por la cantidad de cosas a las que podemos añadir el adjetivo mío sin importar la utilidad o inutilidad de las mismas; por el contrario, el hombre o el pueblo que a todo añade el adjetivo tuyo es despreciado y humillado por los demás.

Y me gustaría contarte, Hugo, sentados en esta casa en ruinas que tú siempre creíste ser de Blancanieves, la historia del hombre que tenía una botella de vino y pensó que tal vez fuese una pieza única. Debido a ello, cada vez que tenía oportunidad, presumía ante sus invitados de poseer un bien tan preciado, pues de nada sirve poseer algo de valor si no haces ver a los demás que sólo tú puedes añadir a ese objeto el adjetivo mío.

Hasta tal punto despertó la envidia y la codicia entre algunos de sus amigos que uno de ellos llegó a ofrecerle veinte monedas de oro por ella y, después de mucho pensarlo, se dejó convencer. Así, el comprador se sintió tan contento de poseer bien tan preciado que llegó a colocar su botella en un lugar preferente de la casa.

A su vez, los amigos del nuevo propietario, cada vez que lo visitaban y observaban la botella en lugar tan destacado, le preguntaban, extrañados, la razón de que colocase tal botella en lugar tan preeminente, a lo que él respondía que no se trataba de una botella común sino que era única, lo cual despertó la codicia de uno de ellos que llegó a ofrecerle cincuenta monedas de oro.

Ya en su casa, el nuevo propietario colocó la botella en una vitrina para lucirla mejor ante sus invitados y ello no hizo sino aumentar el deseo de sus amigos de poseer una botella de un vino único en el mundo.

De esta forma, la botella fue pasando de mano en mano alcanzando un precio cada vez más elevado.

Ya ves, Hugo, cómo la arrogancia y el ego convierten al hombre en imbécil

Finalmente, la botella llegó a manos de un magnate estrafalario que decidió invitar al príncipe de aquellas tierras y obsequiarlo con una copa de su preciado tesoro. Sin embargo, ante el estupor de todos, el príncipe, experto en vinos, declaró que aquel caldo era vulgar y corriente y que pocas veces había tomado un vino de peor calidad.

Indignado, el magnate fue de vendedor en vendedor hasta llegar al primer poseedor de la botella al que recriminó su engaño puesto que había vendido un vino vulgar por un precio muy elevado, a lo cual, el primer vendedor respondió que en realidad la botella no era para abrirla sino únicamente para venderla y exhibirla ante los invitados.

Algo parecido ocurre frecuentemente en bolsa donde en ocasiones se paga más y más por una acción que realmente no vale nada.

MORALEJA

El que a la bolsa se acerca

Para poder bien medrar

Debe armarse de prudencia

O caro lo pagará.

Recibe un beso enorme de tu abuelo Salvador

Salvador Luque

Imagen 9

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2 comentarios en “LO QUE VALE UNA ACCIÓN EN BOLSA O LA ILUSIÓN DE SENTIRSE RICO

  1. Gracias Pablo.
    Lo que he pretendido reflejar en este artículo es el hecho de cómo los grandes traders, los que mueven los hilos del mercado, manejan a su antojo la cotización de algunas compañías, especialmente las de baja capitalización, atrapando en sus redes a los incautos.

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